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Historia de la República Dominicana: Tamayo Cacique Indígena Taíno (Capitulo 6, 12-14)

 


Tamayo  Cacique Indígena

 

Fue un destacado guerrero y cacique taíno que habitó en la isla de La Española (actual República Dominicana y Haití) durante la época de la colonización española

 

El cacique Tamayo era de la región norte y noreste de la isla La Española, específicamente del cacicazgo de Maguá, y que también  operaba en la zona de los ciguayos (tierras de Maguá y Marién), antes de unirse a la Rebelión de Enriquillo en la sierra del Bahoruco.

 

La primera información de ese Cacique Tamayo, nos la ofrece Fray Bartolomé de Las Casas en su obra Historia de Las Indias, tomo III, pág. 267, quien lo define como "valiente de cuerpo y de fuerza". En la pág. siguiente de la obra ya citada, nos confirma el Padre Las Casas que las acciones del Cacique Tamayo las realizaba en Puerto Real y Lares de Guayaba. (Territorios del antiguo Cacicazgo de Marién,)

 

Esta información de la localización de las acciones del Cacique Tamayo, también la confirman Martínez Almánzar y Del Monte y Tejada.



 

Fue bautizado con nombre español, al igual que ocurrió con muchos otros aborígenes de la isla, su nombre original o indígena se perdió en los registros históricos debido a que fue bautizado bajo el rito católico por fray Bartolomé de las Casas en la villa de Azua.

 

Debido a este proceso de asimilación forzada, se le conoció históricamente por el apellido castellano "Tamayo".

 

Tamayo es históricamente famoso por haber sido uno de los hombres de mayor confianza y el principal brazo ejecutor de las estrategias de Enriquillo, el gran líder taíno que encabezó la rebelión indígena en la Sierra de Bahoruco entre 1519 y 1533

 

Tamayo y Enriquillo se unirían por el año de 1531, pues este último conocía de los combates del primero en los territorios de los cacicazgos de Marién y Maguá, Tamayo era cacique de Maguá, por tanto, era Ciguayo magüeño.

 

Mientras Enriquillo planificaba la defensa y la resistencia, Tamayo lideraba los ataques y las tácticas de guerra de guerrillas contra los colonizadores.

 

El cacique taíno Tamayo, quien formaba parte de la rebelión de Enriquillo, operaba activamente en esa zona norte, atacando constantemente el asentamiento de Puerto Real para desestabilizar a los colonizadores.



 

Los Capitanes Tamayo y Ciguayo que al contrario de Enriquillo, su política era; español que cayera en sus manos, español que era sacrificado en venganza por los crímenes cometidos contra los de su raza. El Cacique por su parte los que atrapaba vivo los devolvía sano y salvo, su idea era una guerra moral a la que pudiese llegarse a una paz sin odios. Pero su sentido del honor no era el de los invasores.

 

En 1533 llega a la isla el Capitán General Francisco de Barrionuevo enviado del monarca español, con un documento donde le proponía la paz. Enriquillo decide reunirse con el cerca del lago que desde entonces lleva su nombre. El acuerdo fue sencillo, a cambio de terminar la guerra, el cacique exigió la libertad para los de su raza, oprimidos bajo el régimen de la encomiendas, un territorio libre con su propio poder político, sin pago de tributo a la corona española.

 

Su condición de Cacique Indómito la mantuvo más allá de la capitulación -rendición de Enriquillo, prueba de ello es que no firmó lo que firmó el líder de Bahoruco y que continuó su resistencia al español ocupante.

 

De manera que cuando  Enriquillo pacta la paz, Tamayo y Ciguayo desconfiado de los españoles, emigran al oeste de la isla desde cuyo reducto habían estado peleando en los últimos tiempos. Y a ellos le siguen muchos de los que estaban con el Cacique Enriquillo.

 

Como nota necesaria vale decir que Ciguayo era un indio nativo de Samaná que puso en jaque a las tropas españolas, las cuales luego de capturarlo mecharon su cuerpo con lanzas.

 

El citado padre Las Casas, refiriéndose a la muerte atroz de este guerrero indígena, reseña que: “…y atravesado peleaba como un Héctor”, en clara referencia al príncipe troyano de la mitología griega. A petición de Enriquillo,


Después de la muerte del célebre combatiente llamado Ciguayo, le correspondió a Tamayo encabezar la lucha en la franja norte de la isla La Española y se le reconoció como el líder de un grupo de 12 indígenas que mantuvo en zozobra a los feroces conquistadores.

 


La antigua localidad colonial de Puerto Real en la isla La Española se encuentra en la actualidad en el territorio de Haití, específicamente en el noreste de Haití, muy cerca de la actual comuna de Limonade  y a unos 20 kilómetros al este de la ciudad de Cabo Haitiano.

 

Fue establecida por los españoles en el año 1503 como parte de los primeros poblados en el norte de la isla.

 

El asentamiento fue abandonado en 1578 (y completamente clausurado hacia 1579) debido al control del contrabando y a los traslados de población de la época.

 

Hoy en día no es una ciudad activa, sino un importante sitio arqueológico donde los investigadores han estudiado cómo vivían los primeros colonizadores y los indígenas de la zona.

 

En la actualidad, el sitio arqueológico original de Puerto Real está rodeado de plantaciones agrícolas en territorio haitiano.

 



Otro lugar que  era atacado  constantemente por Tamayo, era Lares de Guahaba que  ya no existe en el mapa de hoy, ya que fue una villa colonial fundada por el gobernador Nicolás de Ovando entre 1503 y 1506. Su ubicación histórica exacta se encontraba en la región noroeste de la isla de La Española (actual República Dominicana), específicamente en lo que hoy se conoce como la provincia de Dajabón, cerca de la frontera con Haití.

 

El origen de su nombre: Nicolás de Ovando bautizó la villa como "Lares" en honor a su pueblo natal en España, Lares de Extremadura. El añadido "de Guayaba" hacía referencia a la abundancia de árboles de guayaba o a la toponimia indígena y natural de esa zona fronteriza.

 

Al igual que otras villas fundadas en esa época (como Verapaz o Puerto Real), su población era muy baja. Los colonizadores españoles pronto abandonaron el lugar debido a los ataques de los indígenas, la falta de oro y la posterior migración masiva hacia la conquista de México y Perú.

 

Aunque la villa desapareció por completo hace siglos, su nombre quedó registrado en los libros de historia colonial como uno de los primeros intentos de urbanización española en la isla.

 

El principal perseguidor de Tamayo, fue el siniestro destripador de indios vivos capitán Francisco de Martín Sardina, con quien tuvo varios enfrentamientos durante cuatro meses (de diciembre de 1532 hasta el 13 de abril de 1533).

 

El mismo fray Bartolomé de Las Casas, quien bautizó a Tamayo en la iglesia de Azua y lo introdujo así al rito del catolicismo, recoge opiniones tendenciosas sobre este personaje.





La mayoría de los cronistas españoles de la era colonial pintan a Tamayo como un sujeto propiciador de crueldades espantosas. Pero la historia posterior reconoce su valor en la defensa de los nativos. La realidad de los hechos de aquella etapa tenebrosa fue que los conquistadores españoles exterminaron  a los indígenas en las islas del Caribe.

 

Manuel de Jesús Galván, en su novela Enriquillo, inventa un sazonado diálogo entre el personaje que le da nombre a la obra y Tamayo, deslizando el juicio de que éste último solo buscaba de manera pura y simple el exterminio de los españoles. Pero en esa misma novela aparece este párrafo revelador: “Tamayo se multiplicaba, iba, venía, volvía, corría de un lado a otro con el fervor de la pasión exaltada, que ve llegar la hora de alcanzar su objeto. 


Enriquillo ordenaba, mandaba, dirigía, preveía: Tamayo ejecutaba sin réplica, sin examen, con ciega obediencia, todas las disposiciones del cacique. Este era el pensamiento y la voluntad, aquél, el instrumento y la acción…”





A las falsedades contra Tamayo y otros indígenas se opone el criterio sereno y de gran valía moral que encarnó el sacerdote misionero dominico fray Pedro de Córdoba, al escribirle al Rey de España este demoledor mensaje sobre el comportamiento sádico de militares y burócratas españoles contra los nativos: “Señor, yo no leo ni hallo nación alguna, aun de infieles, que tantos males y crueldades hicieran contra sus enemigos, por el estilo y manera que estos cristianos han hecho contra estas pobres gentes”. (Ver Clamor de Justicia en la Española, 1502-1795. Página 37. Flérida de Nolasco. Editora Amigo del Hogar, marzo 2008).

 

La verdad monda y lironda descansa en el hecho irrefutable de que fue monstruosa la actuación de los españoles contra los indios. Al mismo tiempo la tergiversación fue tan grande que el mismo Papa Paulo III tuvo que salir al ruedo para desenmascarar la tesis ampliamente difundida en Europa en la cual las víctimas indígenas eran consideradas monstruos sin sangre humana y los verdugos españoles eran presentados como especies de querubines.

 

No existe un registro histórico exacto ni una fecha documentada sobre cómo ni cuándo ocurrió el fallecimiento del nitaíno Tamayo tras la rebelión del Bahoruco.



 

Su valentía e importancia en la resistencia indígena son tan significativas en la historia dominicana que, en su honor, se nombró al municipio de Tamayo, ubicado en la provincia de Bahoruco, República Dominicana.

 

Mediante la Ley número 229, promulgada el 18 de marzo del año 1943, eliminando el antiguo topónimo de Hático.

 

La Plaza Central o Parque Municipal del pueblo de Tamayo (oficialmente llamado Parque Enriquillo de Tamayo) es el principal espacio público, recreativo y cultural de este municipio de la Provincia Bahoruco, República Dominicana.

 

(https://www.elcaribe.com.do/edicion-impresa/los-primeros-pobladores-de-quisqueya-1/)Tamayo: Un astuto estratega militar indígena que luchó junto a Enriquillo en el Bahoruco.

 

[1](https://acento.com.do/opinion/guarocuya-el-ultimo-de-los-caciques-de-quisqueya-8254280.html)




Próxima publicación será la del cacique Ciguayo 


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