Historia de la República Dominicana: El cacique taíno Murcia (Capitulo 6, 16-20)
El cacique
Murcia fue uno de los últimos líderes indígenas del pueblo taíno.
Protagonizó
uno de los episodios de resistencia menos conocidos, pero más prolongados,
contra la colonización española en la isla La Española (actual territorio de la
República Dominicana y Haití) durante el siglo XVI.
A diferencia
de figuras más documentadas como el cacique Enriquillo, los detalles sobre los
primeros años de su vida son sumamente escasos; sin embargo, su rol histórico
quedó inmortalizado por su persistencia militar en las montañas de la isla.
Su
levantamiento estuvo estrechamente ligado a la gran rebelión iniciada en 1519
por Enriquillo en la Sierra de Bahoruco, la cual le sirvió de inspiración.
Mientras este
último mantenía en jaque a las expediciones españolas en el sur, otros líderes
indígenas —incluidos el cacique Murcia, Ciguayo, Tamayo y Hernandillo el
Tuerto— alzaron sus propias facciones en armas en diferentes puntos
estratégicos de la isla.
El cacique
Murcia se alzó en armas en una época marcada por los abusos del sistema de
encomiendas impuesto por los españoles. Formó parte de un grupo de líderes
indígenas que decidieron sublevarse y refugiarse en las zonas montañosas e
inhóspitas de la isla, convirtiéndolas en bastiones para la guerra de
guerrillas.
Aunque la
figura más conocida de esta resistencia es el cacique Enriquillo —quien firmó
la paz con los españoles en 1533—, Murcia no aceptó dicho tratado. A diferencia
de otros líderes, se destacó por su capacidad para eludir el combate directo
contra fuerzas superiores. De este modo, se mantuvo alzado por lo menos una
década más después de la rendición de Enriquillo, prolongando la insurgencia
indígena hasta bien entrada la década de 1540.
Un alzamiento
de 25 años
Lo que más
resalta en las crónicas históricas sobre el cacique Murcia es la longevidad de
su resistencia. Logró mantenerse sublevado y prófugo durante veinticinco años,
burlando constantemente las patrullas y cuadrillas armadas que la Corona
española organizaba para pacificar la isla y someter a los rebeldes.
Los sitios
clave asociados a su insurgencia y desplazamientos fueron:
La Vega y el
Cibao:
Durante las
décadas de 1520 y 1530, Murcia formó parte del ambiente de insurrección generalizada que afectaba a las estancias agrícolas de los colonizadores en el
centro de la isla.
Debido a
estos focos de resistencia, la Corona tuvo que establecer cuadrillas armadas
especiales en La Vega y Santiago para defender la zona.
La península
de Samaná:
Fue su principal zona de refugio y operaciones en las etapas
avanzadas de su insurgencia. Tras rechazar las ofertas de paz que le llevó el
cacique García Hernández (bajo los mismos términos de libertad otorgados a
Enriquillo), Murcia huyó con su grupo a la región de Samaná, un territorio
agreste que estaba fuera del control efectivo de las autoridades coloniales.
La resistencia a la dominación de los indígenas de La Española (1492–1533)
En este artículo se analizan las distintas formas de resistencia que desplegaron los taínos de La Española frente a la dominación castellana. La resistencia activa y violenta fue escasa y tardía en comparación con la amplia resistencia pasiva, la cual se manifestó desde la llegada de los primeros europeos.
Tras los
fallidos alzamientos iniciales, la tenacidad taína adoptó tres estrategias
fundamentales ante la destrucción de su mundo: la táctica de tierra quemada,
con la intención de privar de alimentos a los extranjeros; la huida hacia los
montes, abandonando haciendas y minas; y el suicidio colectivo, al que
recurrieron al tomar conciencia del colapso de su orden social y de su nueva
condición servil.
Hubo que
esperar varias décadas para presenciar un nuevo ciclo de resistencia armada,
encarnado por el cacique Enriquillo. Tras años de alzamiento en la sierra del
Bahoruco, este conflicto concluyó mediante un acuerdo de paz negociado en 1533
con las autoridades coloniales.
El legado de
Enriquillo permanece en la historiografía caribeña como uno de los ejemplos más
notables de autonomía recuperada frente a la conquista europea.
Finalmente, en 1544, el cacique Murcia llegó a un acuerdo formal y definitivo con las autoridades coloniales de la Real Audiencia de Santo Domingo.
Bajo los
términos de este pacto:
Depuso las
armas de manera pacífica junto a los guerreros y las familias que le seguían.
Se le concedió el derecho de retirarse de forma segura y establecerse con su comunidad en la región norteña de Puerto Plata.
Su legado
permanece en la historiografía caribeña como uno de los ejemplos más notables
de resistencia indígena prolongada frente a la conquista europea. Aunque no
tuvo las dotes estratégicas de Enriquillo, Murcia es considerado el último
cacique rebelde de la isla: fue quien se opuso al poder español por más tiempo
—un total de 25 años— sin renunciar bajo ningún concepto a su libertad.
"La próxima publicación estará dedicada a los indígenas
ciguayos."


%20de%20la%20vega%20y%20el%20cibao%20cascique%20%20murcia.jpg)

.jpg)

Post a Comment