Historia de la República Dominicana: Los aborigenes (Capitulo 6, 2-6)
Los Tainos en la isla La Española
El ejemplar taíno, según la opinión de los cronistas, incluyendo al Primer Almirante, a Oviedo y al Padre Las Casas, era más bien hermoso, lampiños casi todos, de modo que no eran barbados. En cambio todos se distinguían por una deformación del cráneo, que ellos mismos provocaban desde la niñez con instrumentos destinados a alargar la cabeza.
Uno de los rasgos más notables de la sociedad taína era el
alto grado de solidaridad social entre sus miembros; difícilmente había
reyertas entre los miembros de los clanes agrupados en pueblos.
El patriarcado indicaba la autoridad principal de la familia,
pero la herencia y la sucesión correspondían a una organización matrilineal: la
herencia pasaba al hijo mayor, y si este faltaba, al hijo o hija mayores de la
hermana del muerto (así a la muerte del cacique Boechío, su hermana Anacaona
tomó el poder).
El aborigen quisqueyano tenía como norma el respeto a sus
mayores, quienes daban sus consejos aún al mismo cacique.
La educación era al mismo tiempo una responsabilidad familiar
y social.
Los caciques llevaban atuendos que los diferenciaban del resto de la población, podían tener varias mujeres lo que se consideraba como una expresión de prestigio social, (se dice que Boechío llegó a tener 30). Los nitaínos también podían tener varias compañeras, pero los naborías rara vez tenían más de una.
El hombre generalmente andaba desnudo, al igual que la mujer
soltera. Las casadas por el contrario utilizaban unos mantos de algodón para
cubrir sus partes sexuales.
Varias familias vivían en una casa. Dice Bartolomé de Las
Casas: "... pueden vivir diez y quince vecinos toda la vida sin que (...)
tengan reyertas y contenciones".
Aún las guerras entre las diferentes regiones eran raras:
"..Sino por una de estas tres causas: sobre los términos e jurisdicción, o
sobre las pesquerías, o cuando de las otras islas venían indios caribes
flecheros a saltear..."
Organización Social.
Pocos siglos antes de la llegada de los españoles, que se dio
en 1492, las comunidades aborígenes habían desarrollado el siguiente sistema de
jerarquía social:
Los Caciques (Jefes) eran posiciones heredadas y procedía de
la clase nitaíno, ocupaba la cima de la pirámide social.
Parece ser que cada cacicazgo era dividido en regiones o
provincias llamadas nitahinatos y en estas gobernaban los nitaínos.
Nitaínos eran los ayudantes de los caciques y se dedicaban a
la defensa militar de las comunidades.
Este, disfrutaba de una posición jerárquica privilegiada,
subordinada sólo al cacique. "... tenían súbditos infinitos", decía
Bartolomé de Las Casas.
Nitaínos quería decir los buenos o mejores.
Behique o buitío
En el orden jerárquico seguía el behique o buitío. Ocupaba
una posición también privilegiada y entre sus funciones se señalan:
"organizar el culto, comunicar las tradiciones tribales y curar a los
enfermos" (Roberto Cassá).
Eran los médicos y hechiceros, quienes además se dedicaban a
la transmisión de conocimientos y tradiciones, a la organización de eventos
religiosos y a la fabricación de ídolos.
Los métodos curativos eran mágicos, pues concebían las enfermedades como obra de los espíritus, pero además, eran grandes
herbolarios: "y tenían conocidos las propiedades de muchos árboles y
plantas e hiervas", según relata Oviedo.
Continuando la estructura social de los taínos, se encuentra
la clase trabajadora, los naborías, encargados de la caza, pesca, hacían él
trabajó en los conucos, generalmente el trabajo pesado
Cultivaban yuca amarga, yuca dulce, batatas, yautía, maíz,
frijoles, auyama, tabaco, algodón y otros productos.
La población trabajadora comunal,gozaban de total libertad
personal.
El componente fundamental de la organización social era la
tribu, o sea, la población que vivía en una aldea al mando de un cacique. La
población de las tribus se dividía en unidades de parentesco a las cuales los
españoles le llamaban barrios, las cuales se constituían de la unión de varias
familias ampliadas o linajes.
En las familias se realizaban las actividades comunales, como
la asignación de las labores agrícolas o la distribución de los bienes para el
consumo. A su vez, los linajes se componían de personas que ocupaban un caney,
que era una casa redonda o de techo en forma de cono, donde habitaban un
patriarca o padre de familia y sus descendientes de dos generaciones.
Viviendas:
La vivienda del indio era el bohío o buhío. Para algunos, la
vivienda del cacique era denominada Caney, pero otros autores no consideran
diferencia.
El tipo más corriente era de planta circular que poseía techo
cónico y estaba sostenido por postes dispuestos alrededor de un poste central,
donde se hacía descansar el techo, fabricado al igual que las paredes, de
yerbas, yaguas y bejuco (usaban hojas secas de cana o yagua de palma real).
"Otras casas o buhíos hacen asimismo los indios, y con
los mismos materiales; pero son de otra facción, y mejores en la vista, hechas
de dos aguas, y de más aposento, e para hombres más principales e
caciques..." "Y en las principales hacen unos portales que sirven de
zaguán o recibimiento." (Oviedo)
La puerta de la vivienda del cacique daba al batey o plaza
donde se reunía el consejo de los ancianos (bajo un cobertizo), se practicaba
el juego de la pelota y los areytos.
Las aldeas más grandes podían tener hasta 200 viviendas y
estaban situadas cerca de los ríos o de cualquier otra fuente de agua dulce.
Las casas de las aldeas estaban alrededor de una plaza donde
se hacían actividades comunales.
El tipo más corriente era de planta circular que poseía techo
cónico y estaba sostenido por postes dispuestos alrededor de un poste central,
donde se hacía descansar el techo, fabricado al igual que las paredes, de
yerbas, yaguas y bejuco (usaban hojas secas de cana o yagua de palma real).
Las plazas contaban con un batey dedicado al juego de pelota,
principal actividad recreativa. Y frente al batey había un bohío donde vivía el
cacique.
Según fuera el tamaño de las aldeas, así era la jerarquía de
los caciques. Los de aldeas pequeñas o medianas vivían casi igual que el resto
de la comunidad.
Los de aldeas grandes lucían coronas de oro y otros lujos.
También se consideraba grandes caciques a aquellos que dirigían a varias tribus
integradas, las cuales formaban un cacicazgo.
Los caciques inferiores obedecían a los superiores, sobre
todo porque la defensa de las comunidades dependía de los más fuertes.
Los inferiores pagaban un tributo y se enrolaban en campañas
militares si lo decidía el superior.
Deportes:
Los taínos practicaron una serie de juegos que tenían un
doble carácter, ceremonial y diversión como son: carreras, concursos de fuerza,
pesca como deporte, etc., siendo los más importantes el simulacro de guerrero
(juegos gladatorios) y el de pelota.
Este lo jugaban en una plaza que centraba la aldea, llamada
batey. La pelota se fabricaba con fibras vegetales a las que se daba una
flexibilidad especial. Consistía el juego en mantener en movimiento la pelota a
base de los rebotes de esta con ciertas partes del cuerpo (hombro, codo,
cabeza, rodilla). Se pierde cuando por cualquier razón la pelota cesa en su
movimiento.
Bailes y cantos (Areytos).-
El baile y las canciones eran acontecimientos sociales entre
los indios antillanos. Acompañaban sus cantares con orquestas monocordes. Dice
José Gabriel García:
"... con tambores que hacían de un madero delgado y
hueco forrándolo en uno de sus extremos con un cuero bien estirado; con
panderos que formaban con conchas de animales; con harpas que hacían valiéndose
de unas varas flexibles que introducían dándole la forma de medio arco, en un
güiro o calabazo vacío y que encorvaban con finas sogas de cabuya, y con
pífanos o flautas hechos de pedazo de caña brava; con maracas y grandes
caracoles, de los cuales sacaban notas monótonas y desapacibles."
Las canciones entonadas, así como las danzas, se llamaban
areytos. Desgraciadamente nada ha quedado de esta música ni de sus versos.
Había varias clases de areytos: el areyto simbólico,
perteneciente a la liturgia sagrada, el areyto guerrero, con el cual celebraban
las victorias bélicas y el areyto social, para honrar a personajes célebres.
También los areytos servían para transmitir las creencias de generación en
generación y eran cantados siempre de la misma manera para no corromperlos.
Los areytos eran dirigidos por una persona principal que
recitaba historias danzando en cierto contrapaso. Esas historias eran repetidas
en voz más alta por un coro danzante compuesto por hombres, unas veces, o por
mujeres, otras, o por grupos mixtos en muchos casos.
Religión taína
La religión taína estaba basada en la creencia en espíritus y
deidades que controlaban los aspectos de la naturaleza.
Los taínos creían en la existencia de un dios supremo llamado
Yúcahu, que se consideraba el padre de los dioses y el creador del universo.
Además de Yúcahu, los taínos también adoraban a otras
deidades relacionadas con la naturaleza, como Atabey (diosa de la fertilidad) y
Juracán (dios del viento y las tormentas). Estas deidades eran invocadas en
rituales y ceremonias para pedir protección y bendiciones.
Los taínos también creían en la existencia de espíritus llamados cemíes, que se manifestaban en forma de objetos sagrados.
Estos cemíes
eran considerados intermediarios entre los dioses y los seres humanos, y eran
venerados y utilizados en rituales religiosos.
De acuerdo con relatos recogidos por el fraile Ramón Pané,
los mitos de los indios se relacionan con el origen del Sol y la Luna, salidos
de una cueva llamada Jovovava.;
Los mitos y otras creencias eran transmitidos de generación
en generación por aquellos ancianos más respetados de las familias, los clanes
y las tribus.
Arte Rupestre y Artesania
El gran desarrollo alcanzado en las actividades artísticas y
artesanales fue uno de los rasgos más característicos de esta sociedad.
La confección de una extraordinaria cerámica para fines
funerarios y rituales y la fabricación de una enorme cantidad de ídolos,
amuletos y otros artículos de lujos, confeccionados en piedra, madera, concha,
hueso y otros materiales no se han conservado tanto, como los de algodón y
otros (cuyo semi principal se encuentra en el Museo de Turín, Italia).
Se han encontrado muestras del arte rupestre taíno en
diferentes localidades de la isla como en las cuevas de las Maravillas y del
Pomier; también, al dar la vuelta al Lago Enriquillo se pueden ver las famosas
Caritas. Otras cuevas conocidas por sus pictografías se encuentran en el Parque
del Este y en los Haitises.
La Agricultura
Los Taínos nos dejaron una gran herencia social, podemos
citar, por ejemplo: varias plantas domesticadas como la yautía, el tabaco, el
ñame, el maní, el maíz, el mapuey y ni decir la yuca y la elaboración del
cazabe, cuyo proceso se mantiene casi intacto hasta nuestros días.
Casabe o cazabí:
La industria del casabe o cazabe era quizá la más
desarrollada. Para ello usaban la yuca amarga, fuertemente tóxica. La
deshidrataban, rallándola en una piedra erizada llamada guayo, colocándola en
una manga cónica de hojas de palma tejidas llamada cibucán y utilizando grandes
piedras para estirarlo y que se exprima la yuca rallada. El residuo que quedaba
era cocido en el burén, quedando una torta, aún hoy apreciada.
El líquido resultante o hien, al fermentar perdía su poder
tóxico y resultaba en una especie de vinagre con el que sazonaban sus carnes.
Medios de Comunicación Utilizados por los Tainos
Los taínos tenían formas muy peculiar para comunicarse una de
ella era el uso de canoas, para transportarse de un lugar a otro.
Elementos importantes de la cultura material taina que
subsistieron y aparecen hoy incorporados a la vida y actividad cotidianas del
dominicano son:
Legado cultural indígena
La era precolombina en la República Dominicana fue un período
de gran importancia histórica y cultural. Durante esta época, la isla estaba
habitada por diferentes grupos indígenas, como los taínos y los caribes.
Estas comunidades dejaron un legado cultural significativo
que ha perdurado hasta nuestros días.
Elementos importantes de la cultura taina que subsistieron y
aparecen hoy incorporados a la vida y actividad cotidianas del dominicano son:
a) instrumentos como la canoa, la hamaca, el caracol -usado
como trompeta para dar avisos- y la cuchara de higüero;
b) técnicas como el sistema de pesca denominado barbasco o
"encandilamiento", el ahumado para la conservación de las carnes, la
cestería -especialmente mediante el empleo de cuerdas de cabuya y la petaca de
yagua-, el encendido de hornos de carbón, la utilización de la piel de ciertos
peces para limpiar y rayar vegetales, etc.;
Productos agrícolas como la batata, la yautía, la jagua, el
jobo, el maíz, el lerén, el maní, etc. Todos ellos forman parte de la dieta
dominicana.
La mayor aportación del taíno a la cultura dominicana hay que
buscarla, sin duda, en el lenguaje. Numerosos vocablos forman parte del habla
criolla (Emiliano Tejera, 1935; Emilio Tejera, 1977).
Los nombres taínos para la isla fueron Bohío y Quisqueya, que
significan "casa grande" y "madre de las tierras"
respectivamente.
Para finales del siglo XV, la isla Española, (o según Pedro
Mártir de Anglería, Quisqueya) estaba dividida en cinco regiones o cacicazgos,
gobernados por un cacique.
De ellos hablaremos en
un próximo capitulo
https://countrymeters.info/es/Dominican_Republic#google_vignette
https://juanbosch.org/wp-content/uploads/2024/03/Historia-Rep.-Dom.pdf
https://html.rincondelvago.com/aborigenes_1.html
para la proxima semana publicaré la division en cacicazgos de la isla española







Post a Comment