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Historia de la República Dominicana: El Cacique Cotubanamá (Capitulo 6, 9-12)

 



Cotubanamá o Cotubano, nacido y criado en el cacicazgo de Higüey. 


Según Bartolomé de las Casas, era de gran tamaño y fortaleza, capaz de tensar un arco más que ninguno de sus guerreros. Muerto en 1504.

 

Este cacique principal del territorio de Higuey sucedió al cacique Cayacoa.


Las revueltas indígenas en Higuey, habían sido alentadas por Higuanamá, anciana cacica del territorio y a la que mandó ahorcar el capitán Juan de Esquivel al comenzar las primeras guerras de Higuey en 1502.

 



Después de la primera guerra de Higuey en el 1502 el capitán español de Juan de Esquivel, firmó con Cotubano o Cotubanamá que hiciera “una gran labranza de su pan para el Rey, y que cumpliendo ellos esto, estarían seguros de que no vendrían a esta ciudad de Santo Domingo a servir, como ellos temían y pedían”.

 

Cotubanamá, entonces, propuso un pacto de amistad a los españoles y siguiendo la costumbre indígena llamada Guaitiao intercambió su nombre con el de Juan de Esquivel, en símbolo de amistad.



 

El significado del ritual: Para la cultura taína, del guaitiao consistía en un pacto espiritual y político de fraternidad perpetua.


Al intercambiar los nombres, los involucrados asumían la identidad del otro, convirtiéndose legal y afectivamente en hermanos de armas, aliados estratégicos y familiares directos ante sus respectivas comunidades. 


Tras el pacto, los nativos comenzaron a llamar a Juan de Esquivel como "Cotubano", y el capitán español comenzó a llamar al cacique como "Juan de Esquivel".

 

El pacto ocurrió alrededor de 1503, tras la primera guerra del Higüey. Para detener las hostilidades con los conquistadores y buscar una tregua pacífica, Cotubanamá propuso este hermanamiento tradicional a Esquivel, quien lideraba las tropas españolas bajo las órdenes del gobernador Nicolás de Ovando.

 

Terminada la guerra, Juan de Esquivel “hizo edificar una fortaleza de madera en cierto pueblo de indios, algo cerca del mar metido en la tierra, donde le pareció convenir, y dejó allí nueve hombres con un capitán llamado Martín Villamán. 


Y despedida la gente de los españoles, cada uno se tornó a la villa de donde había venido con la parte que le venía de los esclavos”.

 

La frágil e inestable paz, alcanzada al término de la primera guerra de Higüey, sólo duró apenas unos dos años.


 



A los indígenas que se habían comprometido a la siembra de yuca y a la producción del cazabe, a condición de que no se le trasladara a la ciudad de Santo Domingo a realizar trabajos forzados, se les obligaba a transportar el cazabe a Santo Domingo, y a llevar a cabo en esta ciudad trabajos de labranza.

 

Además, lo que era más grave, les tomaban “las hijas o parientas y quizá las mujeres, escribe Las Casas, porque esto es lo primero y que más en poco se tiene por los nuestros en estas tierras”. Para poner fin a esos y a otros abusos, los indígenas incendiaron la fortaleza, y mataron a ocho de los nueve españoles, ya que uno pudo escapar y se trasladó a Santo Domingo, a informar lo sucedido.


 

Una vez enterado, el gobernador Nicolás de Ovando declaró la guerra “a sangre y fuego” a los indígenas de aquella comarca o cacicazgo, y ordenó que se alistara toda la gente de los pueblos de españoles, que debían ir bajo el mando del capitán general y de los demás capitanes que también fueron designados.

 

Ovando, “instituyó por capitán general y por capitán de la gente de la villa de Santiago juntamente al ya nombrado caballero Juan de Esquivel”. De Santo Domingo, “fue por capitán un Juan Ponce de León- sigue relatando Las Casas- y por capitán de la Vega, conviene a saber, de la villa de la Concepción (que en aquel tiempo era el principal pueblo de españoles de esta isla), nombró por capitán a Diego de Escobar”, quien había sido uno de los participantes de la sublevación de Francisco Roldán, en tiempos de Colon. También fue nombrado un capitán por la villa de Bonao.


 

A diferencia de la primera guerra, en esta segunda expedición contra los indígenas de Higüey, solo participarían, a lo sumo, cerca de trescientos españoles “y no llegarían a cuatrocientos hombres, como en la otra…”




 

Uno de los participantes en esta segunda guerra de conquista del cacicazgo de Higüey fue Bartolomé de las Casas, quien no intervino en la primera, como lo hicieron muchos de los que vinieron con Ovando en 1502, y estaban sanos.

 

Terminada la guerra de Xaragua, se supone que Las Casas regresó “a su mina de Cibao en marzo de 1504”, hasta que en el verano siguiente el gobernador Ovando inicia una guerra de castigo contra la región de Higüey por haberse rebelado por segunda vez los indios de tal región oriental… Los reclutados en esta segunda guerra de represión fueron unos trescientos hombres; entre ellos Bartolomé, su padre Pedro de las Casas y su tío Gabriel de Peñalosa, bajo el mando de Juan de Esquivel como capitán general.

 

Su participación en la segunda expedición contra los indios de Higüey, hace a Las Casas un testigo excepcional de muchos de los hechos ocurridos y en especial, le permite referirse a ciertos acontecimientos en los que estuvo envuelto directamente, y recoger informaciones de otros participantes.

 

Mientras se tiene por fecha de iniciación de la segunda guerra de Higüey el verano de 1504, su duración ha sido estimada en ocho o diez meses.

 

Tras numerosos combates y después de realizar hazañas notables por parte de ambos grupos, la resistencia indígena empezó a quebrarse y Cotubanamá tuvo que refugiarse en la isla de la Saona junto a sus familiares y algunos seguidores.


 



Allá fue seguido por Esquivel y descubierto por un soldado de nombre Juan López. Tras una lucha cuerpo a cuerpo, Cotubanamá estuvo a punto de estrangular al español. No lo logró por el auxilio recibido por otros españoles.

 

Hecho prisionero por Juan de Esquivel, fue enviado en una carabela a Santo Domingo donde el gobernador Ovando lo mandó ahorcar en 1504.

 

Muchos de los indios cautivos de esta guerra fueron empleados en las minas y en la construcción de las obras públicas de la ciudad de Santo Domingo.


 



Fundación de los pueblos de Salvaleón de Higüey y Santa Cruz de Aicayagua. Juan Ponce de León fundador de Higüey

 

Terminada la segunda guerra de Higüey, en el año de 1505, Ovando mandó poblar dos pueblos o villas de españoles para tener esta provincia del todo segura: una cerca de la mar, que fue nombrada Salvaleón; y la otra dentro de la tierra, llamada Santa Cruz de Aicayagua. Y entre ambas repartió todos los pueblos de los indios, que sirviesen a los cristianos en las encomiendas

 

Aunque la orden de fundar el pueblo o villa de Salvaleón, fue dada por Ovando, en su condición de gobernador de la isla, la ejecución de la misma fue llevada a cabo por Juan Ponce de León, a quien Ovando nombró como su teniente y capitán en esa población. En relación con ese nombramiento, refiere Las Casas, que “después de la postrera guerra que los españoles hicieron a los vecinos de la provincia de Higüey, que también fue la postrera de toda esta isla…, en la villa de Salvaleón, que mandó el comendador mayor poblar en aquella provincia, puso por su teniente y capitán a Juan Ponce de León, el que fue por capitán de la gente desta ciudad de Sancto Domingo en la dicha postrera guerra…”


El cacicazgo de Higüey, fue el último bastión de la rebeldía indígena, bajo el mando del cacique Cotubanamá, quien fue objeto de dos guerras ordenadas por Nicolás de Ovando.

 

 En honor a este cacique existen:

  


 

Cueva de Cotubanamá


Ubicada en Isla Saona, a unos quinientos metros por un sendero improvisado desde el pueblo de Catuano. La leyenda cuenta que el cacique Cotubanamá se refugió aquí con su familia mientras sufría una derrota brutal en la segunda batalla por Higüey a principios del siglo XVI.

  


 

El Parque Nacional Cotubanamá, donde se encuentra la hermosa Isla Saona, lleva su nombre en honor a Cotubanamá, un valiente cacique taíno que luchó contra la colonización española en el siglo XVI. Su legado vive en este paraíso natural, lleno de playas vírgenes, manglares y vida silvestre.

 

Originalmente feu llamado "Parque Nacional del Este", su nombre fue cambiado a Parque Nacional Cotubanamá en honor al cacique taíno Cotubanamá, un líder indígena que resistió la colonización española en el siglo XVI.

 

El parque se encuentra en la provincia La Altagracia, en la región sureste. Abarca una superficie de aproximadamente 430 km², incluyendo la Isla Saona y una parte significativa de la costa sureste de la isla principal.




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