La Llegada de los Europeos a América Capitulo 4
Cuando los europeos llegaron a América intentaron buscar explicaciones sobre el origen de los seres humanos con los que se estaban encontrándose, no tardaron en dar las explicaciones religiosas por ejemplo varios autores europeos coincidían en que estos humanos americanos, venían de las tribus perdidas de Israel, una antigua leyenda del relato bíblico que habla sobre 10 tribus perdidas de Israel por allá por el año 732 ante de Cristo.
Uno de los problemas antropológicos que se plantearon los españoles fue la determinación de la procedencia u origen de las poblaciones amerindias originarias.
Las informaciones sobre sí mismos de los indígenas no eran muy fiables.
Los indios habían considerado dioses a los españoles y los españoles, a cambio, les asignaron una genealogía hebrea a los indios.
Los aborígenes, cuando eran interrogados por los conquistadores sobre su origen, manifestaban ser descendientes del Sol, o surgidos por generación espontánea u otras explicaciones poco verosímiles.
La hipótesis que se impuso durante los primeros doscientos años, tras la conquista, fue la que hacía de los indios americanos los descendientes de las diez tribus perdidas de Israel.
Como es sabido, el Reino de Israel, tras la muerte del Rey Salomón (1030-930 a. C.), se dividió en Reino de Israel, y Reino de Judá. En el reino de Israel vivían las tribus de Rubén, Simeón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, José y Zabulón, y parte de la tribu de Leví. En el reino de Judá moraban las tribus de Judá y la de Benjamín y el resto de la tribu de Leví, dividida esta tribu entre ambos reinos, por razón de que los “levitas” eran los responsables de atender el culto religioso y el cuidado del Templo de Jerusalén. Ambos reinos fueron conquistados y sus poblaciones deportadas. El reino de Israel, en el año 722, en el que toda su población fue llevada a Nínive; el reino de Judá despareció en el año 586 (a. C.), conquistado por el Imperio Babilónico, siendo su población conducida a Babilonia. Cuando cayó el Imperio Babilónico ante los persas de Ciro el Grande (600-530 a. C.), en el 539 (a. C.), los judíos de Babilonia, tribus de Judá, Benjamín y parte de los levitas, retornaron a Israel. Pero los judíos deportados a Nínive se esfumaron para siempre dejando en el aire el enigma de su destino final.
En 1535, se publicó en Sevilla la Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra, Firme del Mar Océano, de Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), Primer Cronista Oficial de Indias, nombrado por Carlos I de España. Oviedo fue el introductor de la tesis extra-americana o transatlántica, para indagar el origen de los indios americanos. Una idea finalmente acertada, aunque su fundamentación definitiva requirió muchos siglos de estudio.
A partir de esa obra, las hipótesis se dispararon.
Hubo quien los consideró descendientes de los pobladores de la mítica Atlántida. Y hubo quien los hizo descendientes de los troyanos que huyeron de los griegos, o que procedían de los cartagineses, que así serían los primeros descubridores de América.
Incluso se les hizo descender de los navegantes egipcios, hipótesis apoyada en las construcciones piramidales de mexicas, mayas y olmecas, que recordaban las pirámides de Egipto de los Faraones.
Uno de los problemas antropológicos que se plantearon los españoles fue la determinación de la procedencia u origen de las poblaciones amerindias originarias. Las informaciones sobre sí mismos de los indígenas no eran muy fiables.
Los indios habían considerado dioses a los españoles y los españoles, a cambio, les asignaron una genealogía hebrea a los indios.
Los aborígenes, cuando eran interrogados por los conquistadores sobre su origen, manifestaban ser descendientes del Sol, o surgidos por generación espontánea u otras explicaciones poco verosímiles.
Pero la pregunta acerca de su origen pronto encontraría una primera respuesta.
Bartolomé de
las Casas
Una hipótesis que contó a su favor con un argumento de mucha autoridad: en el testamento del dominico Bartolomé de las Casas, éste había consignado que los indios eran los descendientes de las diez tribus de Israel, perdidas tras la cautividad en Nínive, iniciada el año 722, antes de Cristo.
El mismo
planteamiento se encuentra en el Origen de los Indios del Nuevo Mundo, obra de
otro dominico, Gregorio García (1575-1627). Impresa por primera vez en 1607, la
obra conoció varias ediciones. Aunque su libro se dedicó al estudio de los
indios del Perú, García mencionó también las culturas mexicanas y agrupó a
todos los pueblos precolombinos en una tesis unificadora. El Libro Tercero de
su obra se dedica por entero a probar “cómo los indios proceden de los hebreos
de las diez tribus que se perdieron”.
García estableció además las posibles rutas de acceso de las tribus perdidas, comparado su llegada a América con Moisés y los judíos del Egipto faraónico. Los unos y los otros, gastaron gran número de años en llegar a su Tierra Prometida, pues encontraba semejanzas entre las historias de los indios y lo que la Divina Escritura cuenta de los israelitas en el éxodo de Egipto.
En 1656, en el virreinato del Perú, el teólogo y jurista Antonio de León Pinelo (1595-1660), considerado precursor del “indigenismo”, abundó en el concepto: el Edén bíblico, el Paraíso Terrenal, se había localizado en las selvas peruanas, cuna de Adán y Eva.
Surgía así
una nueva hipótesis explicativa, pues el origen de la humanidad se situaría de
este modo en América, y no en otros continentes. Una hipótesis que daría mucho
de sí, al llegar los siglos XIX y XX, en el arranque del indigenismo.
Sacerdote Miguel cabello balboa
Para Cabello Balboa los indígenas descendían de los nietos de Noé y del patriarca Ofir (Hijo de Joctán, cuarto hijo de Sem, quien a su vez fue hijo de Noé) todo lo cual, resultaba creíble para entonces dadas las genealogías tribales que trae la Biblia.
Benito Arias
Montano
El humanista español Benito Arias Montano, en 1570, creía que América había sido poblada por dos tataranietos del legendario personaje bíblico Noé, el personaje que había salvado a la humanidad del Diluvio.
Alejo Venegas opinó que provenían de navegantes cartagineses
Otros autores creían que los fenicios hicieron viajes remotos, cruzaron el Océano Atlántico y poblaron América.
Se especuló inclusive que fueron pobladores de la mítica Atlántida los que dieron origen a los antiguos habitantes americanos.
Hoy nadie sostiene ya la teoría del origen hebráico de los indios americanos. El mexicano Enrique Krauze, ha tratado recientemente de estos asuntos en alguna de sus obras.
Pero esa hipótesis “hebraica” ya sólo se manifiesta de vez en cuando en internet, con ocasión de la aparición de alguna nueva pista sobre el destino final de los judíos de las Diez Tribus Perdidas de Israel.
Un asunto que, por el momento, parece que tendrá que seguir en el ámbito de lo enigmático del que quizá nunca debió haber salido.
Para la próxima semana publicaré el capitulo cinco (5) el nombre de américa se debe a Américo Vespucio









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