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Historia de la República Dominicana (111)

 


Los que llegaron antes que  Cristóbal colón a nuestra américa


Tres barcos

 

Réplicas de los barcos de Colón navegaron hacia la Feria Mundial de Chicago de 1893. E. Benjamin Andrews/wikimedia

 

Los que llegaron antes que  Cristóbal colón a nuestra américa

 

Hace más de 18,000 años, mucho antes de que Colón llegara al Continente Americano, llegaron a estas tierras quienes serían sus primeros pobladores.

 

Partiendo desde Europa habían caminado más de 1,000 kilómetros a través del Estrecho de Bering, una extensa región de tierra entre Asia y Norteamérica, que en aquel entonces incluía partes que pertenecían a Rusia y, si bien hoy en día el territorio está sumergido bajo el océano, fue una pieza clave para el surgimiento de los primeros asentamientos en la región”.



 

Cuando en 1492, Cristóbal Colón llegó a esas tierras, esos “precolombinos” ya estaban allí y desde entonces, hasta la fecha, han ido surgiendo muchas hipótesis que echan por tierra “nuestras enseñanzas del Colegio”, en las que nos aseguraban, su protagonismo, no como descubridor, sino como el primer nativo que puso pie en el nuevo Continente.

 

A lo largo de los años se ha discutido mucho sobre si en realidad fue Cristóbal Colón quien descubrió América y la controversia sería inútil si se hiciera, como corresponde, un análisis semántico de la palabra “descubrir”.

 

Este verbo transitivo, según el Diccionario de la real Academia Española, significa manifestar, hacer patente, destapar, revelar, explorar, dar a conocer, declarar, mostrar, exhibir, términos que indican todos un “conocimiento y exposición positivo, concreto y real de la cosa”.

 

Y eso fue lo que hizo Colón. Avistó este nuevo Continente, desembarcó, lo exploró, tomó contacto con los naturales, estableció poblamientos y dejó testigos y constancia escrita de todo lo hecho.

 

El resto de quienes se ha querido que pasaran a la historia como los verdaderos “descubridores” de América, negando ese privilegio a Colón, algunos, quizás solo la avistaron desde lejos y siguieron de largo sin saber qué era ese inmenso territorio que les obstaculizaba el paso; otros desembarcaron, recorrieron esas costas desconocidas, cazaron, se reaprovisionaron de agua y volvieron a sus naves ignorando dónde habían estado y finalmente otros, tomaron contacto con los nativos, quizás dejaron alguna que otra señal de su presencia y se retiraron., pero nada más.

 

Quedaron muy pocas constancias de estas presencias y las referencias a ellas, ninguna es de primera mano y casi todas, producto de declaraciones realizadas después de los viajes de Colón y de descubrimientos arqueológicos, que siendo tan perfectibles, han sido confusamente explicadas.

 

Antes de la Historia hay un periodo que se llama PREHISTORIA porque no existía la escritura y por tanto no hay crónicas, solo restos. En América no había escritura. Ni la encontraron los conquistadores., ni los numerosos estudiosos que los acompañaban, ni los Jesuitas que se la dieron a la mayoría de las lenguas indígenas.

 

Aunque la expresión ”Descubrimiento de América” para referirse a la llegada de Cristóbal Colón al continente americano es criticada por diversos sectores, culturas y estudiosos dando lugar a un amplio y apasionado debate, hoy, descartando las opiniones guiadas por comprensibles obstinaciones patrióticas, el término «Descubrimiento» es el único adecuado para la gesta de Cristóbal Colón, que supuso un esfuerzo económico y tecnológico impresionante para la época, significó la realización de una serie de acciones definitivamente concretas y positivas y por sobre todo, produjo una transformación significativa del mundo de esa época, no solo en el aspecto económico, sino que también lo hizo en la navegación, la alimentación y la salud.

 

Pero quizás, para no enfrentarnos con quienes no opinan igual, e insisten en negar ese mérito a Colón, será preferible que nos refiramos a todas esas teorías, como Teorías de contactos transoceánicos precolombinos.

 

Veamos entonces, cuáles fueron estos supuestos descubridores del nuevo mundo que llegaron antes que Colón.

 

Son teorías que ponen en duda su gesta, pero que no han logrado afianzarse definitivamente en la credibilidad de historiadores y expertos, por lo que han debido optar por atenerse a las pruebas concretas existentes y adjudicar ese mérito al gran navegante genovés, aunque peyorativamente se le haya agregado la palabra “casual” a su hazaña.



Empecemos por lo Na-Dene

 

Na-Dene: 3,000-8,000 a. C.

 

 En esta imagen podemos ver a una madre y su hijo en una canoa

 

El pueblo Na-Dene podría haber llegado a Alaska hace 10,000 años. Exposición Nacional Canadiense/wikimedia

 

Otro grupo, los Na-Dene, cruzaron el mar de Bering hacia Alaska hace unos 5,000 años, aunque otros estudios sugieren que se asentaron en América hace hasta 10,000 años.

 

El ADN de sus huesos no los vincula con los pueblos modernos del grupo esquimal-aleutiano, sino con los nativos americanos que hablan la familia lingüística na-dene, como los navajos, los dene, los tlingit y los apaches.

 

Las lenguas na-dene son las más cercanas a las lenguas habladas en Siberia, lo que sugiere, una vez más, que representan una migración distinta.

 

 


 

Esquimal-aleutiano: 2,000-2,500 a.C.

 

Aquí observamos a una familia inuit

 

Los inuit tienen una historia distinta a la de otros nativos americanos. George R. King/wikimedia

 

Los inuit descienden de una migración anterior: la de hablantes de las lenguas esquimo-aleutianas. Estas se distinguen de otras lenguas nativas americanas e incluso podrían estar lejanamente emparentadas con lenguas urálicas como el finés y el húngaro.


Esto, junto con la evidencia de ADN, sugiere que los esquimales-aleutianos constituyeron una migración distinta. Cruzaron el mar de Bering desde la actual Rusia hasta Alaska, quizás hace 4,000-4,500 años, desplazando y mezclándose en parte con migrantes anteriores:  como es el caso del pueblo na-dene.

  


Un barco de piel inuit

 

Las embarcaciones inuit se construían con pieles de morsa o foca tensadas sobre madera flotante o hueso de ballena. El Museo Secreto de la Humanidad, CC BY-SA

 

Justo antes de los vikingos, los inuit viajaban de Siberia a Alaska en barcos de piel. Cazando ballenas y focas, viviendo en chozas de tierra e iglús, se adaptaron bien al frío océano Ártico y bordearon sus costas hasta Groenlandia.

 

Curiosamente, su ADN es más cercano al de los nativos de Alaska, lo que implica que sus antepasados colonizaron Asia desde Alaska y luego regresaron para descubrir nuevamente las Américas.

 


Un boceto de una canoa polinesia

 

Por proximidad, no parece demasiado extraño que los polinesios del Pacífico Sur tomasen tierra americana antes que ninguna otra civilización. Hoy se sabe que navegantes polinesios podrían haber llegado a América mucho antes que Cristóbal Colón y esta teoría, que posiblemente sea la única que tiene cierta base de certeza, se basa en que si nadie lo hubiera hecho antes que él, la batata (boniato o papa dulce) no podría haber existido en las Islas Cook ya desde el siglo X.

 

Las Islas Cook, son un archipiélago localizado en el Océano Pacífico, entre Hawai y Nueva Zelanda, identificadas como la Polinesia y sus nativos, eran navegantes conocedores de un sistema de navegación milenario usado para hacer largos viajes a través de miles de kilómetros de mar abierto en el Océano Pacífico, que pudieron entrar en contacto con casi todas las islas del vasto “Triángulo Polinésico”, utilizando canoas con “batanga” (canoas de doble casco) y técnicas de orientación tales como la navegación por estrellas y la observación de las aves, el oleaje y patrones de viento, y se basaban en un amplio conjunto de conocimientos provenientes de la tradición oral.

 

La batata (como hemos dicho, papa dulce o boniato según donde se lo cultive), conocido como “kumara” en la Polinesia, es una planta nativa de las Américas, cuyo cultivo se originó en los Andes de América del Sur, alrededor de unos 8,000 años atrás.

 

Cómo es entonces, cabe preguntarse, que el “kumara” ya existiera en la Polinesia desde el año 1000, es decir, mucho antes que Colón descubriera América

 

Quienes rechazan esta teoría acuden a una explicación más simple postulando la presencia de una “dispersión biológica”, de las plantas y/o semillas de ese tubérculo comestible, que pudieron haber flotado a través del Pacífico sin ningún tipo de contacto humano, aunque también consideran posible que llegase a las orillas polinesias después del naufragio de algún carguero. Algo semejante ocurre con el hallazgo de huesos de pollo de islas del Pacífico Sur en el Chile del siglo XIV.

 

Pero la endeblez de esas teorías se puso en evidencia cuando se realizaron exhaustivos análisis filogenéticos de ADN en cultivos de “kumara” que determinaron el vínculo genético de éstos con los existentes en América.

 

Para el estudio de ADN se observaron muestras genéticas tomadas de las papas dulces modernas (batatas) de todo el mundo y de los especímenes históricos conservados en colecciones de herbario. Cabe destacar que entre los especímenes de herbario se incluían plantas recolectadas durante 1769 por el capitán James Cook durante sus visitas a Nueva Zelanda y a las Islas de Sociedad. Los resultados confirmaron que la batata había logrado salir de América antes de que se produjera el contacto europeo.

 

La pregunta sigue siendo: ¿Cómo pudieron conseguir los polinesios disponer de batatas antes del contacto europeo si no viajando a América por sí mismos?

 

Los investigadores creen que los marineros de Polinesia descubrieron América, mucho antes de que los europeos lo hicieran. Las nuevas pruebas de ADN, junto con las evidencias arqueológicas y lingüísticas con respecto a la línea de tiempo de la expansión polinesia, sugiere una fecha de contacto inicial entre los años 500 y 700 D.C, entre Polinesia y América. Eso significa que los polinesios habrían llegado a América del Sur, incluso antes de que los nórdicos desembarcaran en Terranova.

 

Confirmando esta teoría, en el año 2007 se encontraron calaveras humanas que compartían rasgos con los polinesios en un museo chileno. Desde ese momento se ha realizado un gran esfuerzo para demostrar las posibles relaciones entre las culturas de una orilla y otra, como los estudios publicados en la revista “Tissue Antigens”, que sugieren una posible contribución genética de los amerindios a la población de Isla de Pascua y que muy probablemente era anterior a la llegada de Colón a América.

 


 

Los Vikingos

 

Según las sagas vikingas, alrededor del año 980 d. C., Erico el Rojo, feroz vikingo y astuto comerciante, bautizó una vasta y gélida tierra baldía como "Groenlandia" para incitar a la gente a mudarse allí.

 

Luego, en el año 986 d. C., un barco procedente de Groenlandia avistó la costa de Canadá.

 

Alrededor del año 1021 d. C. , Leif, el hijo de Erik, estableció un asentamiento en Terranova. Los vikingos se enfrentaron al duro clima, antes de que la guerra con los nativos americanos los obligara a regresar a Groenlandia.

 

Estas historias fueron descartadas durante mucho tiempo como mitos, hasta 1960, cuando arqueólogos desenterraron los restos de asentamientos vikingos en Terranova.

 

El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Aunque fue descubierto en 1960, fue en 2021 cuando midieron la concentración de carbono en la madera con la que están hechas las edificaciones del asentamiento, lo cual reveló que datan del año 1021 D.C. De igual forma los cortes de la madera revelan el uso de herramientas que los nativos canadienses no poseían.

 

El escritor de Leif Eriksson, los vikingos que descubrieron América en el siglo XI tuvo acceso a las Sagas Nórdicas, primeras crónicas que se escribieron sobre los viajes desde Europa hacia América. Originalmente plasmadas en piel de cabra y traducidas a varios idiomas. Allí mencionan a Leif Eriksson, como líder de la expedición.

 

Existen pruebas de que europeos visitaron lo que hoy es Canadá unos 500 años antes de que el genovés izara sus velas. Eran vikingos y la evidencia de su presencia puede encontrarse en la isla canadiense de Terranova. Ahí existe un lugar llamado L'Anse Aux Meadows. Ahora es un lugar considerado Patrimonio de la Humanidad y consiste en los restos de ocho edificios que posiblemente fueron estructuras de madera cubiertas con hierbas y lodo.

 

 También hay otras Teorías (Sin consenso académico definitivo)

 

Existen hipótesis sobre otros grupos, aunque carecen de pruebas arqueológicas sólidas o aceptadas unánimemente:

 


 

La versión egipcia

 

No podía faltar en cualquier listado en el que se den cita la arqueología y la especulación histórica más loca, la presencia de una de las más antiguas civilizaciones que han existido y fue la toxicóloga alemana Svetlana Balabanova quien descubrió la razón para que así fuera.

 

Trabajando sobre la momia de la sacerdotisa Henut Tauí y de otras momias de Sudán, detectó la presencia de trazas de coca y nicotina, productos que hasta el descubrimiento de 1492, no habían salido de América.

 

Una posible explicación fue que el cultivo de esos productos pudo haber estado presente en el antiguo Egipto, pero que posteriormente se extinguieron o que los egipcios, fuesen buenos clientes de alguna tribu indígena y aficionados al tabaco.

 

La respuesta pudo encontrarse en 1870, cuando se localizaron fragmentos de tabaco en las entrañas de la momia de Ramsés II, lo que llevó a muchos investigadores a trazar las más rocambolescas teorías sobre los contactos de la sociedad del Nilo y la americana, hasta que el investigador Maurice Bucaille recordó que como el vientre de la momia había sido abierto a fines del siglo XIX, era posible que como la gente que estaba trabajando sobre esos restos, no se privaba de fumar, hubieran quedado esos rastros de sus cigarros.

  


Los hindúes también llegaron a América

 

Leyendas hindúes incluidas en los “Vedas” ((literalmente “conocimiento”, en sánscrito son los cuatro textos más antiguos de la literatura india, base de la religión védica), hablan de navegantes de la India que alcanzaron el continente 2000 años antes que Colón. Se nombra a Votan que vivió entre los mayas y a SUME que lo hizo en la zona hoy ocupada por Brasil.

 


 

La fantasiosa teoría de los mormones

 

El tema de las relaciones entre las culturas precolombinas y el resto del mundo da para varias tesis doctorales, una por cada civilización que pudo haber tenido algún contacto con los pueblos indígenas, pero existe una por demás curiosa: la de los mormones, cuyo libro sagrado asegura que los habitantes de América antes de la llegada de Colón eran descendientes de las tribus semíticas que llegaron desde el viejo mundo, milenios antes de que el genovés pisase las costas americanas.

 

“El libro de Mormón”, definido como “Otro testamento de Jesucristo” es, según la creencia de los Santos de los Últimos Días, un registro de las civilizaciones que poblaron el continente americano desde nuestro lado del Atlántico, una de las cuales había llegado a dicho territorio alrededor del 600 a.C.

 

Según Joseph Smith, Moroni, el hijo de Mormón, lo visitó en 1823 y le explicó cómo traducir el registro de su padre, que finalmente fue publicado en 1830. Para la mayor parte de los historiadores, Mormón es tan autor del libro como Cide Haete Benengeli lo es del Quijote, por lo que carece de validez documental.

 

Como la National Geographic Society aseguró en una carta de 1998, “los arqueólogos y otros estudiosos han demostrado desde hace mucho que el pasado de este hemisferio y su sociedad no tienen constancia de nada que sirva para sustanciar el libro de Mormón”.

 

Sin embargo, es una buena muestra de cómo el descubrimiento de América es terreno abonado para la especulación fantástica, patriotera y religiosa sobre unos pueblos que, más de medio milenio más tarde, nos siguen intrigando.



 

Fenicios y africanos:

 

Teorías basadas en similitudes culturales o esculturas (como las cabezas olmecas) sugieren contactos desde el Mediterráneo o África, pero no hay pruebas científicas que los respalden.

 

Los fenicios, en todas partes

 

La fenicia es la cultura “comerciante” por antonomasia, lo que los impulsó a que buscasen nuevos mercados, incluso al otro lado del Atlántico. Según el estudioso Cyrus H. Gordon, los fenicios y otros pueblos semíticos llegaron a América y defendió su teoría apoyándose en las investigaciones que se realizaron de la tablilla de Bat Creek, que se encontró en un enterramiento de nativos americanos “cheroquis” en Loudon Country (Tennessee) en 1889.

 

Este hallazgo, durante décadas fue considerado una auténtica prueba de que los hebreos del siglo I o II, d.C., habían mantenido contacto con los “cheroquis”, puesto que Gordon afirmaba que las letras de la tablilla podían traducirse como “Judea”. Sin embargo, la autenticidad de dicho documento ha sido puesta en duda durante los últimos años, así como la de diferentes monedas de oro encontradas en la costa occidental africana que mostraban un mapa fenicio para llegar al otro lado del Atlántico.

 



Una misteriosa cabeza romana

 

En 1933 tuvo lugar uno de esos hallazgos que descolocan a su descubridor y hace que los “comerciantes de la especulación histórica” se regocijen. Se trata de una pequeña escultura en terracota que mostraba la cabeza con barba de alguien con rasgos tremendamente europeos, y que fue encontrada en un cementerio del valle de Toluca datado entre 1476 y 1510.

 

Como señalaron los expertos de la época, podía ser perfectamente una obra de arte romano del siglo II d.C., solo que unos cuantos miles de kilómetros más allá del lugar esperado. Ya que nadie ha conseguido demostrar cómo fue que terminó allí ni que demostrase la existencia de un real contacto intercultural de hace 2,000 años, ni que tampoco fuese producto de un arqueólogo bromista, hoy en día se considera un posible y muy frágil testimonio de la relación entre europeos y americanos.




Abubakari (o Abu Baker II) 


Enriqueciendo su teoría, Melgar adhirió a la leyenda del príncipe Abubakari (o Abu Baker II) que, según el historiador estadounidense Iván Gladstone van Serima, pudo haberse embarcado hacia el nuevo mundo después de su abdicación en 1311.

 

Según cuenta es leyenda, Abubakari, mansa (emperador) del Imperio de Malí, interesado en las expediciones marítimas, se habría convencido de que podía encontrar el fin del Océano Atlántico, así que armó una flota de 400 naves tripulada por militares y representantes de casi todos los gremios, que en 1311 marcharon a ese destino.

 

Pasado un largo tiempo, de todas las embarcaciones tan solo volvió una, pero el rey no se dio por vencido, así que él mismo partió con otras 2,000 en busca de ese esquivo lugar y nunca volvió a saberse nada de él ni de su impresionante flota, aunque hay quien dice que llegó a las costas del actual Brasil, lo que explicaría el hallazgo de rastros de civilización africana en Brasil, previos a la deportación de los esclavos.

 

Por bonita que suene la historia, no hay ninguna evidencia de un hipotético paso de Abubakari por América, y los parecidos entre las esculturas de ambos lados del Atlántico pueden ser eso: simplemente, parecidos.



 

Piri Reis

 

Otro navegante importante habría sido Piri Reis, un viajero musulmán de origen turco, que habría viajado en 1526 por las costas orientales de América, basado en un mapa de Colón. En su mapa se aprecia con gran exactitud la costa oriental de Brasil y su coincidencia exacta con la costa occidental de África. Además se aprecian las islas Malvinas, Cabo Verde, madeira y Azores. Además se ve la desembocadura del Amazonas. Pero lo más curioso de su mapa es ver la costa sur de Sudamérica unida al continente Antártico. ¿será que ambos continentes se encontraron unidos en tiempos recientes? ¿O es que el mapa de Piri Reis es más antiguo de lo que se cree?.

 


La dinastía Yin  de China

 

No podían faltar a la fiesta los chinos. En concreto, los refugiados de la dinastía Yin, como aseguró en 1975 la profesora Betty Megers investigadora del Smithsonian Institute, que aseguraba que los “olmecas” que se desarrollaron en lo que hoy es México, fueron poderosamente influidos por la civilización china del 1,200 a.C. Además, hay otros vestigios que pueden refrendar esta relación milenaria chino-india, como las monedas de cuño oriental descubiertas en la Columbia británica por un minero.

 

Otras teorías relacionadas con China y el descubrimiento de América han florecido durante las últimas d1écadas. Una de ellas es la del británico Gavin Menzies que en el libro “1412, el año en que China descubrió el mundo”’, aseguró que la flota del marino Zeng-He con 800 hombres a bordo, llegó a América unos setenta años antes que Cristóbal Colón.

 

Zeng-He. fue un militar, marino y explorador chino, nacido en Shangai y especialmente conocido por sus expediciones navales, realizadas entre 1405 y 1433. Durante sus viajes exploró el Sudeste asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el Golfo Pérsico, la Península Arábiga y el este de África hasta el canal de Mozambique.

 

La expedición de Zeng-He habría zarpado en 1421 desde China dividiéndose luego en diferentes grupos de exploración. Uno de ellos, encabezado por el capitán Hong-Bao, habría llegado a la Patagonia (hoy territorio Argentino), mientras que otro, al mando del capitán Zhou-Man, siguió la ruta de Bao hacia Argentina y desde allí subió por la costa del actual Chile, hasta llegar a Centroamérica, luego al Caribe y Finalmente a Norteamérica.

 

De acuerdo con Menzies, todos estos viajes tomaron al menos 10 años, y que el nombre de la República de Guatemala, es una prueba del paso de esa flota por esos territorios, ya que el nombre de Guatemala podría ser una derivación de Gautama, un territorio nombrado así para honrar a Buda, que es como mundialmente se conoce a Siddhartha Gautama., una teoría, en realidad, bastante irreal.

 

De tal epopeya, solo quedaron registros en algunos pocos mapas de la época, pero distintos expertos han descalificado las investigaciones del historiador británico por carecer de fuentes fidedignas. Como quizá también lo sea la que sugiere que los misioneros chinos liderados por Hui-Shen, que llegaron a Fusang en el año 500 en realidad habían arribado a California, por la descripción que en sus escritos hacen de dicho territorio.

 

Un mapa descubierto en 2006, editado en China en 1763, atribuye a Zeng-He el orgullo de ser el primero en haber avistado y pisado el continente americano. Este mapa es una reproducción de una cartografía fechada en 1418 que también afirma que Zeng-He llegó al continente americano, aunque la “tradición china” ya habla de un monje budista, Hui-Shum, que en el 485 ya estuvo predicando en la península del Yucatán.

 

Lo curioso es que ese mapa ya muestra el mundo como un globo en el que están representados los principales continentes. Tal exactitud no apareció en los mapas europeos hasta un siglo más tarde.

 

https://elarcondelahistoria.com/los-que-llegaron-a-america-antes-que-colon-2/

 

https://www.espaciomisterio.com/civilizaciones-perdidas/cuando-el-faraon-mentuhotep-descubrio-america_33883


Para la próxima semana publicaré el siguiente capitulo, quienes decían los descubridores que eran los primeros americanos.


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