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Historia de la República Dominicana: Un indio llamado Ciguayo (Capitulo 6, 13-20)




Historia de un indio llamado Ciguayo

 

Ciguayo fue un valiente guerrero indígena nativo de Samaná, tal como su nombre lo indica este indigena pertenecía al pueblo de los Ciguayos, que luchó con tácticas radicales contra los conquistadores españoles en la isla La Española durante la rebelión de Enriquillo.

 

Inspirado por el éxito del cacique Enriquillo en las montañas del Bahoruco, Ciguayo decidió sublevarse a finales de la década de 1520.



 

Tuvo su base principal en los alrededores de la península de Samaná (zona históricamente habitada por los indios ciguayos y de etnia Macorix), pero extendió sus letales ataques por toda la región del Cibao, asaltando estancias en La Vega y los alrededores de Santiago.

 

Comenzó sus operaciones con una pequeña cuadrilla de apenas doce hombres, pero debido a sus victorias iniciales, llegó a comandar a cerca de cien guerreros sublevados.

 



Los jefes nativos Ciguayo y Tamayo siguieron el ejemplo de Enriquillo y decidieron organizar partidas contra los españoles, atacándolos a todos, estuvieran armados o no. Estos métodos de atacar a gente sin armas no gustaban a Enriquillo, pero el odio contenido hacia los españoles era tan grande que era difícil controlarlo.

 

La lucha de Enriquillo fue una rebelión taína (1519-1533) en la Sierra de Bahoruco, motivada por los abusos del sistema de las encomiendas.



A diferencia de Enriquillo,que mantenía una estrategia mayormente defensiva en la Sierra del Bahoruco, la guerrilla de Ciguayo y Tamayo operaba con ataques rápidos y ofensivos en el norte de la isla, especialmente contra la villa de Puerto Real, que mantenia en constante pánico a los colonizadores españoles, así como diversos poblados, asaltaban los caminos e instalaciones españolas para abastecerse de alimentos, tambien eran atacadas haciendas, estancias agrícolas, ingenios azucareros situados en la franja norte y a ambos lados de la Cordillera Central de la isla, al tiempo que ejecutaban represalias directas contra los encomenderos y liberaban a indígenas y esclavos africanos para que se unieran a sus filas.


La historiografía colonial, analizada en profundidad por historiadores como Roberto Cassá, resalta que Ciguayo y el líder Tamayo encarnaban la facción más violenta y decidida del movimiento indígena.

 

La insurrección de Ciguayo se convirtió en el principal foco de resistencia de la parte norte de la isla



 

Sus constantes ataques por sorpresa y emboscadas a las estancias agrícolas y mineras provocaron una virtual parálisis económica en todo el norte de la isla. Los españoles no podían transitar por los caminos interiores si no era en grupos fuertemente escoltados.

 

Tamayo y Ciguayo eran radicales, español que cayera en sus manos, español que era sacrificado en venganza por los crímenes cometido contra los de su raza. Enriquillo por su  parte al que atrapaba vivo lo devolvía sano y salvo, su idea era una guerra moral a la que pudiese llegarse a una paz sin odios. Pero su sentido del honor no era el de los invasores.


Debido al prolongado alzamiento indígena encabezado por el cacique Enriquillo, Tamayo, Hernandillo el Tuerto y Ciguayo, los caminos de La Española sufrieron una parálisis económica casi total y el pánico se generalizó en la isla.

 



Esto obligó a las autoridades de la Real Audiencia de Santo Domingo a enfrentar la situación de la isla  y lo que hizo fue estructurar y financiar un sistema defensivo excepcional compuesto por ocho cuadrillas especiales de persecución distribuidas por puntos estratégicos, siendo la de Alonso Silvestre una de las más determinantes de ese periodo para sofocar los focos rebeldes fuera de las poblaciones.


 

El capitán Alonso Silvestre fue un militar español que lideró una de las cuadrillas de operaciones contrainsurgentes en la isla de La Española a finales del año 1530. Su intervención militar es históricamente relevante dentro del contexto de la rebelión de Enriquillo.

 

Fue precisamente en esa fecha a  finales de 1530 que  la cuadrilla armada bajo el mando directo del capitán Alonso Silvestre logró localizar y eliminar al líder indígena Ciguayo.

 

Tras ser capturado por los españoles  tras meses de hostigamiento continuo, a finales de 1530 fue brutalmente asesinado con lanzas. Según las crónicas de Fray Bartolomé de las Casas, tras ser capturado, su cuerpo fue ensañado y traspasado con lanzas , e  inmortalizó su valentía al señalar que, aun herido y atravesado, peleaba con fiereza comparable a la de Héctor, el príncipe troyano.




 

Tras su fallecimiento, el liderato de su facción radical en la franja norte de la isla fue asumido por el célebre y temido cacique Tamayo, quien continuó la misma línea de combate despiadado, antes de trasladarse a la sierra del Bahoruco.

 

Su desaparición, junto a la de otros líderes como Hernandillo el Tuerto, concentró el remanente de la resistencia indígena exclusivamente en el Bahoruco hasta la firma de la paz en 1533.




Próxima publicación será la del indio Hernandillo el Tuerto


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