Header Ads

ads header

Historia de la República Dominicana: Manicatex Príncipe Taíno (Capitulo 6, 11-14)

 



Manicatex fue un príncipe taíno, de un pueblo indígena que habitaba las islas del Caribe antes de la llegada de los europeos.

 

Otros escritores lo llamaban Maniocatex.

 

Manicatex falleció en 1495 en la batalla de la Vega Real. Otra historia recoge que fue en la matanza de jaragua 1503

 

Manicatex fue un príncipe taíno, hermano de Caonabó, señor de Bahoruco, se dice también, que era el padre de Guarocuya bautizado por el padre de Las Casas, como Enriquillo.

 

Manicatex es recordado en la historia dominicana como un defensor de su pueblo y aliado de Anacaona en la lucha por preservar la autonomía taína.

 

La historia de Manicatex forma parte del legado de resistencia indígena símbolo del sufrimiento y sacrificio de los pueblos indígenas en La Española, que enfrentaron opresión y exterminio bajo el dominio español.

 

Lamentablemente apenas se conocen datos de su vida, salvo que en 1495 Alonso Ojeda ideó un plan para capturar a su hermano Caonabó y lo logró, este hecho impactó profundamente al resto de los caciques, que sin más dilación decidieron atacar La Isabela, ya no sólo para intentar expulsar a los extranjeros, sino también para intentar liberar a su líder más importante.

 

El caso es que, de los cincos cacicazgos indígenas de la isla de La Española, cuatro decidieron atacar a los españoles, estando estos aliados solamente con los taínos de Guacanagarix.

 

El puesto de Caonabó había sido ocupado por Manicatex,  guerrero valiente e inteligente al igual que su hermano.

 

Al saber del ataque, Bartolomé Colón decide no esperar a que vengan, sino combatirlo fuera. Para ello, sale de la Villa Isabela con doscientos(200) infantes, veinte (20) de caballería, también con veinte(20) perros y con los hombres de Guacanagarix, que le otorga varios cientos de aborígenes.


El lugar de la batalla será la Vega Real, cercana a la actual ciudad de Concepción de La Vega el 27 de marzo de 1495.



 



Los primeros disparos de los arcabuces, las descargas de ballestas, la visión de los caballos y de los perros de presa, además de la organización del ataque, provocó que los de la alianza indígena huyeran aterrorizados y provocando una gran matanza en esa batalla.

 

Otros escritores dan una opinión de origen cristiano a la batalla

 

Y así fue, Al otro día de la balalla, cerca de doscientos valientes españoles, gracias al aparecimiento milagroso de la virgen de las Mercedes, derrotaron a más de 10,000 indios y a su jefe Maniocatex hermano del guapo Caonabo. Por eso el día 24 de septiembre en la República Dominicana es día de fiesta en honor a esa batalla

 

Manicatex fue capturado.

 

La esposa  de Caonabo, Anacaona, huyó al cacicazgo de su hermano en Jaragua, en el extremo occidental de la isla.

 

Otros escritores dicen que se fue acompañar a su hermano  Bohechio, después de la muerte de su esposo.

 

Tras esa batalla, todos los caciques de La Española fueron pacificados por los españoles, al menos de momento. Al estar pacificada la Isla en el interior, Colón se adentró en la zona de la Vega Real y fundó Concepción de la Vega, en origen como una fortaleza llamada La Concepción, y que se convertirá en la mina de oro más rica del Caribe.

 

Manicatex fue capturado en la Batalla de la Vega Real el 27 de marzo de 1495 y falleció en el 1495, hay otra versión que dice que fue asesinado por el gobernador Nicolás de Ovando, en la matanza de Jaragua mientras celebraban un acuerdo de paz, por estas razones no se sabe a ciencia cierta cuando falleció realmente Manicatex.




Hay otra historia que dice que después de la batalla.

 

Guacanagarix, como muestra de su lealtad hacia sus nuevos amos le hizo entrega de la lanza sagrada de Manicatex, que antes le pertenecía a Caonabao. Quien la portara tendría máxima autoridad sobre los cinco cacicazgos.

 

Era una lanza con punta de acero y dientes en los filos, altamente decorada con oro y piedras de jade. Una cabeza de una serpiente tallada magistralmente en obsidiana que decoraba el pie del mango.

 

Durante una cena en la que celebraban su victoria, el cacique narró el origen de la lanza: un regalo del emperador Itzcóatl cuyo nombre fue interpretado como “Serpiente de piedra volcánica”. Colón estaba seguro de que ese tal emperador serpiente no podría ser otro que el emperador del Gran Ming que tanto había leído de los viajes de Marco Polo.

 

Lo que robaba la atención del gobernante genovés era una extraña ave que los taínos llamaban “Huexo”, la cual criaban como si se tratara de un ave de corral y calculaba que era entre 5 y 10 veces más grande que una gallina, por lo que ésta formaba el banquete principal en la fiesta.

 

En domingo del 31 de marzo, tras oficiar una misa a los caídos, se les dio santo sepulcro.

 

Guacanagarix, junto con otros taínos, irrumpieron a mitad de la ceremonia para llevarse los cuerpos a una pira funeraria que habían construido a las afueras del fuerte La Isabela.

 

Los colonos se lo impidieron y se formó un revuelo que sólo se calmó a la llegada de Colón acompañado por Ramón Pané.



 

Ramón Pané fue un monje de la Orden de San Jerónimo, catalán, que nació en la segunda mitad del siglo XV.


Fue acompañante de Cristóbal Colón en su segundo viaje a las Indias. Fue quizá el primer europeo en estudiar y aprender una lengua indígena, el taíno, hablado en la isla de La Española.

 

Guacanagarix, con gran sumisión, pero con mayor temor, le suplicó al gobernador genovés que era necesario cremar a todos los muertos.

 

Ramón Pané le tradujo esta súplica y Cristóbal le respondió con una mueca de disgusto por lo que el cacique procedió a contarle la historia de “la enfermedad de la serpiente”: El gran rey emplumado, por temor al fuego, ordenó que a su muerte se le enterrara con todas sus posesiones; los dioses como castigo cubrieron la piel de todos los habitantes del reino con horribles escamas por fuera y fuegos implacables por dentro.

 

Los dioses sólo aplacaron su ira cuando la humanidad volvió a incinerar a sus muertos, aunque casi nadie recordaba el reino del rey emplumado.

 

Al culminar el relato, Colón lo pensó por unos instantes y ordenó una junta en su casa. Al iniciar la reunión, Ramón Pané les contó de la historia de “la enfermedad de la serpiente” y describió con lujo de detalles de cómo el semblante del cacique taíno se aterraba conforme avanzaba en su historia.

 

– … por lo que, nos advierte, es necesario cremar a nuestros caídos. –Concluyó el monje.

 

–¿Quemar? ¿Quemar a nuestros muertos? ¡Sacrilegio! – Respondió el fraile Bernardo Boyl.

 

Esta historia fue tomada de distintas formas, fray Bartolomé de las Casas fundamentó que las tradiciones orales suelen estar basadas en historias reales y deberían tomar esta historia como una advertencia seria.



 

Por otra parte, los simpatizantes del fray Bernardo Boy declararon que la cremación era una aberración a los ojos de Dios.

 

El 6 de enero de 1494, fue oficiada en la Isabela, Puerto Plata, Republica  Dominicana, la primera misa en América. 


El acto fue oficiado por el sacerdote Bernardo Boil, quien formó parte de la comitiva del segundo viaje de Cristóbal Colón.

 

Cristóbal tenía la mente más ocupada en cómo llegar a la India que en prestar atención a las prioridades de los ritos funerarios de ambas partes, por lo que decretó para evitar conflictos que a los taínos se les permitiría la cremación hasta que se convirtieran al cristianismo.




Para la próxima semana publicare la historia del cacique Tamayo

 

No hay comentarios.